Ecosistema editorial

De CraterInvertido
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David Wojnarowicz, Ant series, Untitled (Time/Money), 1988

Un ecosistema editorial sano es aquel que contribuye a la promoción y revitalización de lenguas indígenas y minorizadas, procesos sociopolíticos complejos que requieren ser activados en muy distintas escalas (de lo macro a lo micro) y desde todos los ámbitos (desde los más formales hasta los más informales).

En tanto “que las formas producen sentido y que un texto adquiere significado y el estatuto de inédito en el momento que cambian los dispositivos del objeto tipográfico que lo propone a la lectura”,1 buscamos producir publicaciones (libros, fanzines, carteles) que dignifiquen la producción editorial, tomando el tiempo necesario para editar con calidad y cuidando los más mínimos detalles, desde las tipografías adecuadas a los sistemas de escritura de las lenguas hasta la clase y diversidad de contenidos y sus implicaciones políticas e ideológicas.

En hormiguero concebimos la labor editorial como una actividad compleja, cuyo centro son los lectores (no el autor ni tampoco el objeto), que comprende que “la lectura siempre es una práctica encarnada en gestos, espacios, costumbres”2 y que toma en cuenta las características y tradiciones de las comunidades a las que se destinan los libros. Para ello, nos parece fundamental incluir a los hablantes/lectores/auditores en el ciclo de producción editorial desde que éste empieza, y así poder construir universos editoriales que celebren la sobrevivencia y la resistencia.

La proliferación de ecosistemas editoriales sanos que fortalezcan a las lenguas minorizadas requiere de la participación activa de muy diversos agentes, de la academia a la calle, de las instituciones a las autogestiones.


David Wojnarowicz, Ant series, Untitled (Time/Money), 1988
1 Chartier, Roger. El mundo como representación. Estudios sobre historia cultural, Claudia Ferrari (trad.), (Barcelona: Gedisa, 1992), 107-108.
2 Idem, 108.